La Teyera es un pueblo diminuto que se encuentra en Langreo (Asturias) a caballo entre los municipios de Sama de Langreo y Mieres. En 1936 había unas "cinco o seis casas, que albergaban al doble de familias, todas trabajadoras, vinculadas a la industria del carbón y al cultivo de pequeñas propiedades de tierra".
Quince vecinos fueron asesinados, siete pasaron por diferentes campos de concentración y prisiones y otro más fue desterrado. No son cifras espectaculares. El lector podrá decir que prácticamente en cualquier localidad española un número mayor de personas fue asesinada durante la Guerra Civil. Sin embargo, hay un dato importante. La Teyera, , no tenía en 1936 más de 50 habitantes.
Miembros de la Guardia Civil y de Falange asesinaron a más de un cuarto de los habitantes del pueblo en apenas cuatro años. A pesar de ello, constituía un importante valor para las fuerzas progresistas en la zona gracias a su ubicación geográfica y a las sedes del Sindicato Minero y de la Juventud Socialista Unificada. Las huelgas mineras y la revolución asturiana de 1934 pusieron las cartas sobre la mesa. Todos se conocían las caras en la zona pero no todos compartían los mismos ideales.
"Las huelgas mineras y el intento de revolución fue el punto de inflexión. Ahí es donde los de izquierdas quedaron marcados y sus nombres quedaron anotados en libretas. Una vez producido el golpe de Estado ya no tenían cabida en el pueblo. Los persiguieron hasta llegar a la atrocidad", denuncia Maximino Rodríguez, nieto de dos víctimas de la represión franquista en la localidad.
Los dos primeros asesinatos se produjeron el 27 de octubre de 1937, sólo seis días después de la entrada en Gijón de las tropas franquistas, fueron Vicente Rodríguez y Cecilio González. Ninguno había participado en la guerra. A Vicente lo sorprendieron en la calle y a Cecilio fueron a buscarlo a casa. Esposados iniciaron el camino hacia Santa Emiliano, donde tenía el cuartel la Guardia Civil. "Pero no entran al cuartel. En un monte cercano los someten a las más crueles torturas hasta causarles la muerte. Sus cuerpos son enterrados en el mismo monte. Y allí permanecerán sus restos hasta 1952 cuando la familia consigue recuperarlos".
Con la victoria definitiva de las tropas franquistas en la batalla del Norte, miembros de la Guardia Civil, del ejército, falangistas y mercenarios traídos de Marruecos comenzaron a instalarse en el pueblo para operar en una amplia zona. "Lo que era un espacio de actividades cívicas se convierte en escenario de violencia y muerte. Los ancianos, las mujeres y los niños tienen que hacer su vida entre aquellas tropas enloquecidas . Los jóvenes varones habían huido al monte o permanecían ocultos en refugios de casas".
A partir de este momento, el número de víctimas va aumentando como un goteo. Pocos días después fallece en la prisión de Avilés el vecino Jesús Iglesias. El 4 de diciembre de ese mismo año dos hijos del asesinado Vicente, que habían huido al monte, eran detenidos y condenados posteriormente por un Consejo de Guerra a la pena de muerte. Después fue descubierto en el monte y "acribillado a balazos" otro hijo de Vicente, de mismo nombre. Carmen, la vecina que le protegía, fue enviada al Campo de Concentración de As Figueiras (Castropol). Otros dos hijos de Vicente también fueron perseguidos. Uno fue desterrado y el segundo, junto a su esposa, fue enviado al mismo campo de concentración. Una vez eliminada la familia de Vicente, la violencia fascista se ceba con la familia de la viuda Pilar Terente. Todo comenzó cuando su hijo mayor, Belarmino Fernández, quien se niega a acudir al llamamiento de filas del ejército franquista y huye al monte. La respuesta de la Guardia Civil fue quemar el domicilio familiar dejando a la viuda y a cinco hijos pequeños en la calle. Belarmino, de 17 años, sería encontrado posteriormente en el monte y asesinado inmediatamente.
En octubre de 1938, llegaría el turno de la propia Pilar y su vecina Amada Zapico, cuyo marido estaba huido. La Guardia Civil las detuvo en su casa y las condujo al mismo monte donde ya habían sido asesinados dos vecinos.
"Les cortaron el pelo, las violaron y les cortaron los pechos. Mi padre, que iba agarrada a sus faldas mientras la llevaban a la Guardia Civil, me lo ha contado. En este trayecto de apenas 500 metros un agente le dio un culatazo con el fusil y apartó a mi padre de mi abuela. Una vez solo con las dos mujeres las tiró a las dos por la chimenea de una mina", narra Joaquín Fernández miembro de esta asociación.
Argentina Zapico, hermana de Amada, de 90 años, aporta el siguiente testimonio a la denuncia:
"Yo misma en persona, acompañada de Helia, hija de Pilar, fuimos a ver el lugar donde las habían arrojado, después de asesinarlas. Era una chimenea de una mina. Se podían ver sus cuerpos perfectamente, no estaban muy profundos", detalla la hermana de una de las víctimas. Con el asesinato de Pilar quedaban cinco niños con edades entre los 7 y los 16 años huérfanos de padre y madre y completamente desamparados. Todos tuvieron que irse del pueblo y servir como criados.
El siguiente en la larga lista de víctimas de la represión franquista de este pueblo es Samuel Solís. Fue fusilado en el cementerio de San Salvador de Oviedo. Después serían asesinados el marido de la ya asesinada Amada, Tomás Fernández, además de Aladino García, Silvino Iglesias, César Rodríguez y Eliseo Argüelles, todos ellos capturados en la montaña. "Los cadáveres de los dos huidos [en referencia a César y Eliseo] eran expuestos largo tiempo, como trofeos, en la plaza pública, para asombro de la vecindad y regocijo de sus carniceros". Por las mismas fechas, otro joven vecino, Manuel González, fallece en el Penal del Dueso (Santander).
La última persona en morir será la viuda de Vicente Rodríguez, Josefa Zapico. El 27 de octubre de 1941 esta mujer ya había sufrido destierro y había visto morir a su marido a dos de sus hijos y condenar a pena de muerte a otros dos. Sin embargo, no fue suficiente pena para sus verdugos. Ese mismo día, según describe la denuncia, una "tropa enloquecida entra en la casa violentamente. Le gritan. La insultan. La golpean con rabia, con fusiles y bastones. La tumban al suelo y la patean. La arrastran. Se ensañan con su cuerpo exhausto hasta límites inenarrables. Acaban con su vida y allí abandonan el cadáver".
La persecución que vivieron sus familias también les afectó a los denunciantes, a pesar de no haber vivido la Guerra Civil. Joaquín recuerda cómo cuando tenía 10 años (corría el año 1962) y escanciaba sidra en el bar de sus padres cuatro falangistas entraron en el bar destrozando todo a su paso y propinaron a su padre varios golpes con sillas y botellas. "Me acuerdo que mis padres denunciaron el asalto pero la consecuencia fue que nos tuvimos que cambiar de pueblo también", recuerda Joaquín.
Ahora, estos descendientes de las víctimas se han decidido a dar el paso y presentar las denuncias en nombre de sus tíos y abuelos. Argentina representa una puerta abierta a la esperanza. "Mi padre tenía ganas de denunciar y yo también. Lo hago por él y para que este país sepa lo que ha pasado hace no tanto tiempo. Lo tiene que saber todo el país. No fuimos nosotros los que hicimos las cosas mal. Fueron ellos. Y encima nos mataron".
Joaquín Fernández
Miembro de la asociación republicana Cristino García









DOCUMENTACION APORTADA EN LA ENBAJADA ARGENTINA POR LOS FAMILIARES DE LOS ASESINADOS
AL JUZGADO NACIONAL DE LO CRIMINAL Y CORRECCIONAL
FEDERAL N°1
DE BUENOS AIRES - REPÚBLICA ARGENTINA
Los abajo firmantes, cuyos datos se detallan en apartado específico, presentan
DENUNCIA en el marco de la Causa N° 4591/10, caratulada
"N.N.S.lGENOCIDIO", que tramita el citado Juzgado de Buenos Aires, por los
hechos que tuvieron lugar en Asturias, en el periodo comprendido entre el final de
la guerra en esta región de España (octubre de 1937) y el año 1977, de los que
fueron víctimas familiares suyos.
NOMBRES DE LOS DENUNCIANTES Y RELACION PARENTAL CON LAS
VíCTIMAS
1) Maximino Rodríguez Fernández, natural de La Tiyera (Asturias), mayor de
edad, con DNI 71590631 A, nieto paterno de los que fueron víctimas de
asesinato, VICENTE RODRíGUEZ RODRIGUEZ Y JOSEFA ZAPICO ZAPICO, y
sobrino de los también víctimas de asesinato, VICENTE Y CÉSAR RODRíGUEZ
ZAPICO.
2) Vicente Fernández Zapico, Natural de La Tiyera (Asturias), mayor de edad,
con DNI 10519673W. Sobrino materno de los que fueron víctimas de asesinato,
AMADA ZAPICO ZAPICO y TOMÁS FERNÁNDEZ ZAPICO (marido de Amada).
3) Joaquín Fernández García, natural de Ciaño-Langreo (Asturias), mayor de
edad, con DNI 71612394P. Nieto paterno de la que fue víctima de asesinato,
PILAR TERENTE FERNÁNDEZ, y sobrino paterno del también víctima de
asesinato, BELARMINO FERNÁNDEZ TERENTE.
4) José Ramón Fernández García, natural de Ciaño-Langreo, mayor de edad,
con DNI 10493080C. Nieto paterno de la que fue víctima de asesinato, PILAR
TERENTE FERNÁNDEZ, y sobrino paterno del también víctima de asesinato,
BELARMINO FERNÁNDEZ TERENTE.
ACREDITACIÓN PARENTAL CON LAS VíCTIMAS
1) Maximino Rodríguez Fernández, copia del DNI.
a) Partida de nacimiento de Maximino Rodríguez Fernández,
denunciante
b) Partida de nacimiento de su padre Maximino Rodríguez Zapico,
hijo de Vicente y Josefa. .
c) Partida de nacimiento de su tío paterno Vicente Rodríguez
Zapico, hijo de Vicente y Josefa.
d) Partida de nacimiento de su tío paterno César Rodríguez Zapico,
hijo de Vicente y Josefa.
e) Acta de defunción de su abuela Josefina Zapico Zapico
2) Vicente Fernández Zapico, copia del DNi,
J
a) Partida de nacimiento de Vicente Fernández Zapico, denunciante
b) Copia ONI y Certificación negativa de inscripción en el Registro
Civil de su madre Argentina Zapico Zapico, hija de Vicente y de
Rosa.
c) Acta de defunción de su tía materna Amadora (Amada) Zapico
Zapico, hija de Vicente y de Rosa.
d) Acta de defunción de su tío (esposo de Amada) Tomás
Fernández Zapico.
3) Joaquín Fernández García, copia del DNI.
a) Partida de nacimiento de Joaquín Fernández García, denunciante
b) ONI, libro de familia y partida de nacimiento de su padre Jerónimo
Fernández Terente, hijo de Herminio y Ma Pilar.
c) Acta de defunción de Ma Pilar Terente Fernández, causa de la
muerte: ejecutada Fuerzas Públicas, heridas recibidas en la pasada
guerra civil.
d) Certificación negativa del Registro Civil de su tío paterno
Belarmino Fernández Terente, hijo de Herminio y Ma Pilar.
4) José Ramón Fernández García, copia del DNI.
a) Partida de nacimiento de José Ramón Fernández García,
denunciante
b) ONI, libro de familia y partida de su padre Herminio Fernández
Terente, hijo de Herminio y Ma Pilar
c) Acta de defunción de Ma Pilar Terente Fernández, causa de la
muerte: ejecutada Fuerzas Públicas, heridas recibidas en la pasada
guerra civil.
d) Copia de la Certificación negativa del Registro Civil de su tío
paterno Belarmino Fernández Terente, hijo de Herminio y Ma Pilar.
• .
RELATO DE LOS HECHOS QUE SE DENUNCIAN
Todos los hechos que se denuncian afectaron a vecinos de La Tiyera
(Asturias).
En el periodo al que se refiere la DENUNCIA, La Tiyera es un pequeño
núcleo de población de alta montaña, dividido a partes iguales entre los
municipios de Sama de Langreo y Mieres, compuesto por cinco o seis casas,
que albergan al doble de familias, todas trabajadoras, vinculadas a la industria del
carbón y al cultivo de pequeñas propiedades de tierra. Se trata de una pequeña
aldea que, sin embargo, por el alto grado de compromiso social de sus habitantes
y su estratégica ubicación geográfica, constituye un importante valor para las
fuerzas progresistas. La Tiyera cuenta con sede social del Sindicato Minero y de
la Juventud Socialista Unificada. De allí parte una intensa actividad sindical,
política y cultural que irradia a una amplia zona minera.
Tan sólo seis días después de la entrada en Gijón de las tropas
franquistas, lo que suponía la derrota definitiva del Ejército Popular de la
República en el Frente Norte, esto es, el 27 de octubre de 1937, los vencedores
causan las dos primeras víctimas civiles: VICENTE RODRIGUEZ RODRIGUEZ y
CECILlO GONZÁLEZ.
Por su edad, ninguno de los dos había participado en la guerra. A Vicente
lo sorprenden cuando sacrifica en la calle a un animal para calmar el hambre en
la familia, ya Cecilia lo sacan violentamente de su casa. Juntos son esposados y
conducidos hacia el pueblo de Santo Emiliano, donde tiene cuartel la Guardia
Civil. Pero no entran al cuartel. En un monte cercano los someten a las más
crueles torturas, hasta causarles la muerte. Sus cuerpos son enterrados en el
mismo monte; no permiten trasladarlos al cementerio. Y allí permanecerían sus
restos hasta que, en el año 1952, sus familias consiguen recuperarlos y
depositarios en el Cementerio Municipal de Sama de Langreo.
Las fuerzas represivas franquistas instalan cuartel en La Tiyera, para
operar en una amplia zona. Allí se concentran represores de toda especie:
miembros de la Guardia Civil, del ejército, paramilitares falangistas, mercenarios
traídos de Marruecos... Lo que era un espacio de actividades cívicas, se
convierte en escenario de violencia y muerte. Los ancianos, las mujeres y los
niños tienen que hacer su vida entre aquellas tropas enloquecidas. Los jóvenes
varones habían huido al monte o permanecían ocultos en refugios en las casas.
Pocos días después del asesinato de VICENTE Y CECILIa, fallece en la
prisión de Avilés el vecino JESÚS IGLESIAS, a causa de las torturas y el hambre.
El día 4 de diciembre del mismo año 1937, dos hijos del finado VICENTE
RODRíGUEZ RODRIGUEZ, que habían huido al monte, ANTONIO y ONOFRE
RODRíGUEZ ZAPICO, eran detenidos y condenados posteriormente por un
Consejo de Guerra a la pena de muerte. Algo más tarde, otro hermano de éstos,
de igual nombre que el padre, VICENTE, hallándose oculto y desarmado en un
refugio en casa de la vecina Carmen, viuda de David Barcalá, era descubierto por
!
un grupo de falangistas y acribillado a balazos en el mismo lugar. Carmen, la
vecina que le protegía, era enviada al Campo de Concentración de As Figueiras
(Castropol), en el occidente asturiano.
La violencia fascista se ceba también con otros hijos del finado VICENTE
RODRIGUEZ RODRIGUEZ, Gil y Maximino. El primero es obligado a abandonar
Asturias, permaneciendo una larga temporada en el destierro. El segundo y su
esposa Delfina Fernández Iglesias son detenidos y confinados en el Campo de
Concentración de As Figueiras (Castropol), teniendo que llevar consigo a sus dos
hijas más pequeñas, Predestina y Dorina.
En los primeros meses del siguiente año 1938, la tragedia alcanzaba a
otra familia de La Tiyera, la de PILAR TERENTE FERNANDEZ, viuda de
Herminio Fernández Menéndez. Su hijo BELARMINO FERNÁNDEZ TERENTE,
de 17 años de edad, huía al monte al negarse a acudir al llamamiento a filas del
ejército franquista. Como represalia, la Guardia Civil ponía fuego a la casa
familiar convirtiéndola en cenizas. La madre PILAR quedaba en la calle con cinco
hijos pequeños, huérfanos de padre. Y BELARMINO sería asesinado en el monte
por la Guardia Civil el 29 de mayo de 19~9.
En el mes de octubre de 1938, PILAR TERENTE FERNÁNDEZ Y su
vecina AMADA ZAPICO ZAPICO, que tiene a su marido huido, Tomás Fernández
Zapico, son detenidas por la Guardia Civil y, esposadas, las llevan al mismo lugar
de Santo Emiliano donde habían asesinado a VICENTE y CECILlO. Las dos
corren la misma suerte: las asesinan a palos y las arrojan a una sima abierta por
las explotaciones de la minería del carbón. Sus restos nunca fueron recuperados.
1
Argentina Zapico Zapico, hermana de AMADA, de 90 años, ofrece el
siguiente testimonio sobre el lugar a donde fueron arrojadas:
"Yo misma en persona, acompañada de Helia, hija de PILAR, fuimos a ver
el lugar donde las habían arrojado; después de asesinarlas. Era una
chimenea de una mina. Se podían ver sus cuerpos perfectamente, no
estaban muy profundos. Fue un gran atrevimiento ir a ver sus cadáveres,
porque el lugar estaba lleno de fuerzas. Después de ver sus cuerpos nos
metimos en un comercio en Santo Emiliano y el dueño nos ayudó a huir
saltando por una ventana".
PILAR dejaba huérfanos de padre y madre a seis hijos. El mayor,
Belarmino, ya hemos dicho que fue asesinado en el monte un año más tarde que
la madre. Los otros cinco, Etelvina Helia, Herminio Luis, Joselín, Pilar y Jerónimo,
en edades comprendidas entre los 16 y los 7 años, quedaban completamente
desamparados. Todos ellos tuvieron que marchar a servir de criados. AMADA
dejaba a dos hijas muy pequeñas, Josefina y Belarmina. Se hacían cargo de ellas
los abuelos. ¡
El 30 de Julio de 1939, es fusilado en las tapias del cementerio San
Salvador de Oviedo, el vecino SAMUEL SOLís FERNÁNDEZ.
..
En el mes de abril de 1940, el marido de Amada, TOMÁS FERNÁNDEZ
I ' ,
ZAPICO y su compañero ALADINO GARCIA FERNANDEZ, son sorprendidos por
un grupo de "La Brigadilla", cuando se hallan escondidos en una casa cercana a
La Tiyera, y los dos son asesinados. Seguidamente, "La Brigadilla" pone fuego a
la casa donde se ocultaban. Y no termina ahí la atrocidad de esta fuerza
franquista. Se adentran en La Tiyera y la emprenden a palos con dos mujeres
que lavan ropas en un rudimentario lavadero. Ellas son Benigna González
Llaneza y Josefina Terente Zapico. La paliza que les dan tendría irreparables
consecuencias, en el caso de la segunda. Josefina tiene que ser internada en un
centro psiquiátrico y nunca se recupera de las lesiones cerebrales.
En ese mismo mes de abril, era asesinado por fuerzas de la Guardia
Civil, el vecino SILVINO IGLESIAS IGLESIAS, cuando se hallaba en un refugio
con otros huidos en Cardiñuezo-Ciaño de Langreo. Y otro joven vecino, MANUEL
GONZÁLEZ, por las mismas fechas, fallecía en el Penal del Dueso (Santander),
a causa del hambre y los malos tratos.
En la tarde del 18 de junio de 1940, CÉSAR RODRíGUEZ ZAPICO, otro
de los hijos de VICENTE, quien fuera asesinado en Santo Emiliano, y ELlSEO
ARGÜELLES ÁLVAREZ, ambos huidos, se hallan refugiados en una casa
abandonada cerca de La Tiyera. Localizados por un grupo de falangistas, los dos
caen asesinados. Como siempre ocurría en estos casos, los cadáveres de los
dos huidos eran expuestos largo tiempo, como trofeos, en la plaza pública, para
asombro de la vecindad y regocijo de sus carniceros. A pesar de que existe un
documento oficial que da cuenta de estas muertes y de los nombres de sus
ejecutores, las familias desconocen dónde descansan los restos de CÉSAR y
ELlSEO. .
El 27 de octubre de 1941 es asesinada en su propia casa JOSEFA
ZAPICO ZAPICO, esposa del que fuera asesinado, VICENTE RODRíGUEZ
RODRIGUEZ. Para entonces ya había sufrido destierro; había perdido a su
marido y a los hijos de ambos VICENTE y CÉSAR; otros dos hijos del
matrimonio, Antonio y Onofre, tras conmutarles la pena de muerte, cumplen una
condena de prisión de 30 años, y otros, como ya hemos dicho, están en el
Campo de Concentración o en el destierro. Ahora le tocaba a ella. Una tropa
enloquecida entra en la casa violentamente. Le gritan. La insultan. La golpean
con rabia, con fusiles y bastones. La tumban al suelo y la patean. La arrastran.
Se ensañan con su cuerpo exhausto hasta límites inenarrables. Acaban con su
vida y allí abandonan el cadáver.
Algunos vecinos pudieron ver todo por alguna rendija de sus ventanas. E
identificaron a casi todos los asesinos cuando salían de la casa: los hermanos
Faustino, José y Manuel García González, vecinos de Ciaño-Langreo; Celso
Fernández González "Morilla", vecino del cercano pueblo de La Nueva; Rogelio
Fernández, natural de La Inverniza y vecino de El Carbayo, Ciaño-Langreo, y un
tal José María "Cherna", vecino de La Torre de Abajo, Sama de Langreo. Todos
ellos eran miembros de la Falange.
En el año 1983, en la pequeña aldea de La Tiyera, se construyó un
monumento en honor de todas estas víctimas de la represión franquista. La
•
construcción del monumento se costeó exclusivamente con lo recaudado
mediante suscripción popular.
La Tiyera, a 16 de julio de 2014
Vicente Fernández Zapico


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